La fruta que le falta a la piñata

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Soneto Narcótico




Uno fue por la tarde el dulce toque
dos las trakas que sin pensar comí
tres rayitas pintadas sobre el espejo
cuatro fueron papeles que yo me di

Cinco cristales y agua sobre la mesa
seis pipas rellenas de blanco chichifli
siete caminos abiertos por cada nena
ocho gajitos que solo yo me di

Nueve piedras formadas en la cuchara
diez gotitas transparentes de LSD
once jeringas nuevas y arrumbadas

doce chinitas listas para el hashis
trece dosis de morfina sobre cama
catorce placenteras horas sin saber de ti


Dr. Victor von Niebla 
Hasta el fondo la Victoria

1 comentarios:

María dijo...

Amargas y profundas horas para olvidar.
Besos.