La fruta que le falta a la piñata

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Ocho Venado (atrasado)




Avíspame con ternura el cabello
corrígeme el sentido de este karma
castígame y haz ha mi dolor saberlo
sorpréndeme la boca con besos de la calma

Regálame completo a tus encantos
consiénteme en tu mapa travesuras
emvísteme, no me dejes ser tu santo
sedúceme con tu falsa sabrosura

sírveme de tí el veneno ansiado
preséntame tus demonios uno a uno
cómeme con los ojos bien cerrados

aliviánanos el ánimo cansado
tómanos a voluntad, destruye mi ego
recórreme: el corazón tengo abierto.


Dr. Victor von Niebla 
Hasta el fondo la Victoria

5 comentarios:

Nahui olin dijo...

Buen poema!! hay sentimiento y un velado deseo de perderse, morir o entregar la razón al venado

lidia dijo...

precioso!!!un poema de aquellos!!
gracias
un abrazo
lidia-la escriba



para cuando doblete? jajaja

María dijo...

Bendita ansia de querer dejar de ser santo y perderse en los encantos de seducción de otra persona.
Además la santidad es muy aburrida.
Haste el fondo, la victoria, Víctor.

Nahui olin dijo...

Uyyy!! cómo no enamorarse del poeta?? hace llorar y sentir!! Gracias por compartir tu pasión, dolor y coraje de la vida...
Te beso a tí poeta
desde mis ansias y el calor que húmedo
corre de mis ojos y entre mis piernas...
Con mis labios que se abren
y mi corazón de vértigo
Porque llegaste al aire que me canso, amaneciendo mi dolor desnudo.
Te quiero inútilmente...
porque nunca podrás entenderlo...

Nahui olin dijo...

El deseo pospuesto
se derramaba
en líneas escritas de agua
Y llegó
Inundó la gruta
los poros de la piel abiertos
con piernas entrelazadas
lenguas de miel
espaldas
Cerró el dique de la tristeza
con cuerpos que amanecen
desnudos
habiendo sosegado las ansias

Y el deseo regresa
hasta la nueva llamada...